Las dimensiones corporales de la

ESTEREOTIPOS

 

Las dimensiones corporales de la mujer han sido valoradas de distintas maneras en las distintas épocas de la historia del mundo occidental.

El modelo de belleza femenino de la época de Rubens es muy distinto al actual. Los cambios históricos acarean cambios culturales y cambios en los patrones estéticos y corporales.

La imagen de un modelo ideal de belleza, compartido y reconocido socialmente, supone una presión altamente significativa en todos y cada uno de los miembros de la población. Las mujeres que encarnan o se identifican con ese modelo tienen razones para valorarse positivamente. Quienes no reúnen estas características, padecen baja autoestima.

En el establecimiento de los modelos estéticos, intervienen multitud de factores aunque en cada país tenga su prototipo de belleza específico. Por ejemplo, en la India, donde escasea el alimento, la obesidad es signo de prestigio social y de potencial socioeconómico. Por el contrario, el ideal de delgadez se da en sociedades donde la obtención de alimento no es problema.

Los estereotipos estéticos suelen extenderse en las sociedades complejas en sentido descendente, es decir, de las clases más elevadas a las más bajas.

En las sociedades más desarrolladas, hay una relación inversa entre clase social y obesidad. Huenemann (1969) verificó que el 11,6 % de la población adolescente femenina de clase baja eran obesas mientras que las de clase alta sólo había un 5,4 %.

Esta distribución por clases sociales es totalmente opuesta a la que se da con la anorexia. Este fenómeno entremaña que los valores asociados al alimento(necesidad básica) son sustituidos por otros de carácter estético más culturizados y alejados de lo primario, de lo mas estrictamente biológico.

Pero para que la restricción ingestiva se inicie no basta con que la persona tome la decisión de reducir las dimensiones de su cuerpo, sino que es necesario que sufra las influencias sociales.

Éstas se canalizan a través de los demás y del ambiente.

Un canal importante y de influencia efectiva son los medios de comunicación de masas. Nos hallamos inmersos en una sociedad donde TV, prensa, radio, bombardean continuamente a los ciudadanos con múltiples mensajes.

También se sabe que los valores del mundo anglosajones, en especial EEUU, ejercen una gran influencia sobre el resto del mundo y que pronto serán implantados en otros países.

En relación con los grupos de jóvenes más afectados por la anorexia, Garnel y Garfinkel realizaron algunos estudios concluyéndolos con la afirmación de que toda la presión sociocultural todavía es mayor en determinados grupos homogeneizados que están en función de ciertos intereses y actividades. Éste es el caso del estudiante de música y danza o en modelos de alta costura.

Se plantearon la posibilidad de que unos estudios de este género resultaran humanamente estresantes por su competitividad. Más adelante se vio que el factor clave no es la competitividad sino la dedicación a actividades que subrayen el valor del cuerpo delgado.

En 1986, se volvió a hacer otro trabajo (por Ordeig y Cols) con muestras de estudiantes de danza, modelos de alta costura y gimnastas. Las puntuaciones obtenidas ante el E.A.T. fueron de 30, 14,8 y 18,6 respectivamente; mientras que en el grupo control fue de 11.

Entran en patología el 30% de los bailarines, el 18% de los gimnastas, el 13,3% de los modelos. Este estudio confirmó el resultado obtenido por Garner y Garfinkel.

5.1 La coacción publicitaria: hasta ahora nos hemos referido a los medios de comunicación como portavoces y creadores de los estereotipos estéticos corporales que surgen en la población.

El cine, la fotografía, los reportajes sobre métodos de adelgazamiento contribuyen a determinar el estado de opinión y evaluación corporal. Pero, además, todo este mundo de palabras e imágenes van a crear un importantísimo mercado descubierto por los comerciales y productores de más de mil recursos de adelgazamiento.

El estado de opinión, por tanto queda en cierto, enrizado en una publicidad comercial, que con sus mensajes incorporan el estereotipo estético, lo concreta y potencia.

Se realizó un análisis de publicidad de pro-adelgazamiento en 1985. De todas las revistas que se publicaron en España se eligieron aquellas que contaban con un 60% de lectores del sexo femenino que a la vez tenían una difusión de más de 100.000 ejemplares. De aquí se seleccionaron diez que constituyeron el 80% de todas las revistas leídas por la población femenina.

De estas revistas, se analizaron todos los anuncios que aparecían seleccionando todos aquellos que de manera directa o indirecta incitaban al uso o consumo de productos para adelgazar.

Los resultados fueron éstos:

Anuncios Directos ....................... 10,43%

Anuncios Indirectos ....................... 14,24%

Anuncios Totales ....................... 24,64%

 

Con esto se constata que casi uno de cada cuatro anuncios que llegan a un público femenino invitan de alguna manera a la mujer, a perder peso.

También se midió el coeficiente de Impacto. Éste mide la capacidad de difusión de un mensaje en una población dada. Como se ve en la tabla toman prioridad aquellos productos que son de actuación específica e inmediata, como es el caso de las cremas y pomadas adelgazantes. En segundo lugar aparecen los alimentos de tipo calórico.

En la tabla, vemos un cambio significativo en las razones que los anunciantes dan para invitar a perder peso. Es difícil predecir si esta tendencia se mantendrá, por eso antes había una gran preocupación por la salud y actualmente lo que se está dando es un vuelco hacia lo estético, es decir, se hace notar que vende más la motivación en estética que lo sanitario.

En 1985 el 55% de los argumentos pro-adelgazamientos eran estéticos mientras que sólo el 19% estaban relacionados con la salud.

El llamado coeficiente de utilización indica la cantidad de veces que una palabra aparece en publicidad. En la tabla del anexo 3, hay 24 términos verbales. Los más utilizados son: tipo, silueta, figura, delgado, línea, centímetro, kilos, adelgazar, calorías e hipocalorías.

También se llegó a la conclusión que la mayor difusión de esta publicidad se produce, principalmente en mujeres de 15 a 24 años de edad. Esto es solo un botón de muestra para darnos cuenta del bombardeo al que estamos sometidos los jóvenes y adolescentes.

Cada época ha tenido unos prototipos de belleza. En la década de los 50, existían dos modelos: uno el de Marilin Monroe con caderas anchas, cintura ceñida etc. y el de Grace Kelly tendiente a lo rectilíneo, era la delgadez extrema. Las seguidoras de Marilin eran mucho más vulgares que las de Kelly que eran chicas aristocráticas.

En los años 60, se da el fenómeno Twiggy. Una chica inglesa, francamente esquelética, que se introdujo como un ciclón en el mundo de la moda de América y Europa.

Publicaciones como " Vogue " trasladaron sus escuálidas dimensiones a los ojos de todo el mundo occidental. El impacto que produjo constituyó un ejemplo de la eficacia de los medios de comunicación y de las campañas de publicidad.

La aparición de este fenómeno Twiggy es un hecho clave para entender el incremento epidémico de los trastornos en el comportamiento alimentario. De algún modo el modelo de Marilin y el de Twiggy se han mantenido hasta nuestros días.

El anhelo de la delgadez sigue vigente. Un estudio pionero de Garner verificó de las medidas de las modelos fotografiadas en las páginas centrales del Playboy y otras revistas, fueron disminuyendo cada vez más. Eran más delgadas.

 

5.3. Comer con prisas: El modelo de familias tradicional tenía establecido la ingestión de tres comidas: desayuno, comida y cena que no sólo eran ocasión para alimentarse sino también de reunirse, comunicarse, en definitiva, de convivir.

Ahora cada vez son más las personas de una misma familia que realizan sus comidas por separado y lejos del hogar. Las "comidas rápidas" y en general escasas, han ocupado el lugar de las comidas lentas y hogareñas. La estructura de una comida con dos platos y postre se han ido sustituyendo por bocadillos y hamburguesas que además se ingieren con prisas.

Estos hábitos son más frecuentes en adolescentes y jóvenes de enseñanzas medias y universitarios, es decir, la parte de la población de mayor riesgo para los trastornos en la alimentación. Es justo, en estas edades, donde se debe cuidarse más en la alimentación

Las ocasiones para comer en grupo son múltiples: aniversarios, sesiones de trabajo, despedidas o cenas de parejas. Para el adelgazador, estas ocasiones suscita pesadumbre, angustias y arrepentimientos y como consecuencia se sitúa en una disyuntiva: o rechazar a la vida social o compensar esos excesos con ayunos y restricciones posteriores.

5.4. El rechazo social: Uno de los rechazos sociales más claros es el rechazo al obeso, tanto que a un niño de seis años de edad ya lo tiene totalmente interiorizado. Se ha observado que los niños a esta edad atribuyen características positivas (bueno, simpático, feliz...) a una persona delgada y características negativas(tramposo, sucio, lento...) a una persona gruesa.

 

A parte de este caso de rechazo al obeso se le atribuye la responsabilidad de su enfermedad. La obesidad está considerada como la consecuencia de un vicio y el obeso una persona que se entrega a él, es decir, que el obeso es obeso porque quiere ya que come sin control con glotonería.

Este rechazo tiene varias manifestaciones. Se observó que en una serie de colegios prestigiosos, el número de chicas obesas admitidas era desproporcionadamente menor que el de chicas delgadas. Esto sucedía sin que existieran diferencias significativas ni en el cociente intelectual ni en el expediente escolar previo. Sólo los prejuicios podrían explicar estos hechos.

Otra manifestación clave y evidente del rechazo social al obeso se da en el mundo laboral. Un estudio sobre las relaciones entre un sobrepeso y empleo concluyó en líneas generales que las personas con sobrepeso son consideradas menos competentes, más desorganizadas, indecisas e inactivas.

En el caso de las mujeres la situación se agrava aún más. La promoción profesional es mucho más asequible para las delgadas que para las que no lo son. Citemos como ejemplo el caso de los auxiliares de vuelo o azafatas que pueden ser despedidas por tener problemas de sobrepeso y ciertas compañías controlan las medidas de sus muslos, caderas... hasta acostumbrarla a establecer unos límites. Es importante señalar que los trastornos en las azafatas son bastantes frecuentes (Shilling 1993).

Como se puede observar la presión social sobre las mujeres es mucho más acentuada. Ha podido también verificarse que las mujeres más emprendedoras y social y laboralmente más activas son las que prefieren un cuerpo delgado y a las más voluminosas se les atribuye funciones de madre, esposa...

Todos estos perjuicios hacen referencia al atractivo físico, pero nos olvidamos que el atractivo físico no se reduce al volumen del cuerpo sino que es mucho más; el rostro, el cabello, las manos, los ojos, formas de moverse, color de la piel...

5.5. Métodos para adelgazar: la consecuencia más grave de las dietas restrictivas consiste en la facilitación y precipitación de trastornos en la alimentación. La restricción de alimentos es el factor de riesgo inmediato más evidente de la anorexia nerviosa.

5.6. El mercado del adelgazamiento: los medios de comunicación junto con mensajes verbales lanzan imágenes de cuerpos que sutil o burdamente van destilando mensajes y señales que facilitan la difusión y consiguiente interiorización de la cultura de la delgadez.

Algunos datos significativos que reflejan la situación actual. En la década de los 80, los americanos gastaban 10.000 millones de dólares en servicios y productos destinados a perder peso. En tan solo un año los americanos subieron la cifra a 74.000 millones de dólares en alimentos dietéticos y a lo largo de esta década, los americanos doblaron sus gastos en alimentos dietéticos, programas para adelgazar libros de regímenes y consejos para perder peso.

La industria británica del adelgazamiento está facturando más de un billón de libras esterlinas por año (1994).

5.7. El mundo de la moda y las modelos: el mundo de la moda incluyendo modistas y costureras juegan un papel relevante en la preocupación femenina por revelar/ocultar el cuerpo.

Un factor importante a tener en cuenta en el mundo de la moda son las modelos. Sin ellas casi no habría difusión de las tendencias de la moda. Ellas protagonizan las exhibiciones de todo género en revistas, en televisión, carteles urbanos etc. Sus siluetas, sus figuras extremadamente delgadas parecen ejercer influencias decisivas en muchas adolescentes, jóvenes y algunas nostálgicas de la juventud.

John Casablanca fundador y presidente de una de las agencias de modelos más importantes del mundo, con 24 establecimientos en Europa y América ha declarado recientemente en una entrevista que "vivimos en una época muy sensual en la que los cuerpos lo ceden todo. Lo mismo un coche que la moda" y en esa misma entrevista reconoce que han pasado varios años volcado con las anoréxicas. Y es que esta esbelta delgadez tan deseada por los diseñadores y que tantas modelos tienen, está al borde de lo patológico.

Conocedores del tema apuntan que entre el 20% y el 30% de estas muchachas sufren trastornos en el comportamiento alimentario. Por eso no es infrecuente que muchas de ellas durante la comidas en grupos desaparezcan en dirección al baño para vomitar lo que se habían comido.

Otro claro ejemplo es que los diseñadores son los primeros que promueven o consienten en cierto modo este tipo de enfermedad, como es el caso de Calvin Klein que en "El País Semanal" del 20× XI× 94 hizo estas declaraciones:

" Oh si, desafortunadamente este es otro problema. Un gran problema en este país. Con lo avanzadas que son y con lo lejos que han llegado en todos los aspectos de su vida. Y todavía hay una tremenda obsesión por la delgadez, con estar delgadas. Es como si fuera lo más importante en sus vidas. Una paranoia. Y Kate les recuerda a todo eso".

Una vez que ha reconocido y definido el problema lamentándose de su existencia, añade:

" ¡Yo no promociono la anorexia! Pero creo que si voy a enseñar mi ropa prefiero enseñarla en personas delgadas. La ropa sienta mejor a la gente que " cuida" de su cuerpo y que está delgada. La imagen es importantísima".

Esas cuatro frases encierran todo un sistema de valores, toda una ideología que en la que realmente está sustentando toda esa cultura de la delgadez.

5.8. Los medios de comunicación: el papel que las televisiones ejercen en la difusión de valores y modelos relacionados con la estética de la delgadez es el medio de comunicación más intensivo.

Silverstein (1986) estudió las características de los hombres y mujeres que aparecían en televisión durante un mes. Eran 221 personas, 139 varones y 82 mujeres. Luego un jurado de psicólogos especialmente entrenados clarificaba el cuerpo de cada uno de ellos en una escala del 1 al 10 de acuerdo con su grado de delgadez o de obesidad.

Hallaron que el 69% de las mujeres entraban en la clasificación de "muy delgado " lo que sólo sucedía al 17,5% de los hombres que aparecían en la pantalla. En cuanto a obesos televisivos los varones constituían el 255 y las mujeres el 5%. Por otro lado, el 35% de las mujeres tenían menos de 26 años mientras que en el caso de los hombres tan sólo el 16% contaba con esa edad. Por tanto el modelo suministrado por televisión es el de la mujer sumamente delgada y joven.

5.9. Crítica: haciendo una crítica de todo lo visto con relación a la "presión social y a los estereotipos culturales" hemos sacado una conclusión; por un lado los principales problemas ante una buena alimentación sin riesgos patológicos de ningún tipo y por otro lado las medidas que (teniendo en cuenta los problemas) sería bueno tomar para que cada vez sean menos los trastornos alimentarios (y a otro nivel), los trastornos en la concepción e interiorización de valores.